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Día Internacional de la poesía
Jueves, 07 de julio de 2011
Día Internacional de la poesía




“No hay arte sin poesía” dijo el pintor impresionista Eugene Delacroix (1798-1863). Un siglo después, la Unesco dispuso la fecha del 21 de marzo para conmemorar el “Día Internacional de la poesía”, en coincidencia con la llegada de la primavera al hemisferio septentrional. De este lado del planeta hoy comienza el otoño, pero ambas estaciones combinan métrica y rima para enardecer la lírica de los trovadores errantes.
Si hay un día para los enamorados (el 14 de febrero, en honor a San Valentín), tenía que disponer el calendario una fecha para la poesía, porque, como bien lo señaló Gustavo Adolfo Bécquer, “podrá no haber poetas, pero siempre, habrá poesía”.
La Unesco (Organización de las Naciones Unidas, para la Educación, la Ciencia y la Cultura), atendiendo a un pedido que partió de Marruecos en el mes de julio de 1998, convocó a los representantes de organizaciones no gubernamentales de escritores y poetas, disponiendo un cuestionario entre más de 50 delegados del ámbito poético, coincidiendo la mayoría, en apoyar la fecha propuesta del 21 de marzo que originara la requisitoria.
El 26 de marzo de 1999, ante 15 representantes de las principales casas de la poesía de las distintas regiones neoculturales, se realizó una reunión especial en la sede de la Unesco y se enunciaron los considerandos que incluían a la poesía como generadora de relación intersubjetiva. “Se trata”, destacaba el informe, “de una necesidad social que impulsa en particular a los jóvenes a volver a las fuentes y constituye para ellos un medio de confrontarse consigo mismos, siendo así que el mundo exterior los atrae fuera de sí mismos”.
Desde el 21 de marzo del año 2000, oficialmente la fecha quedó instituida internacionalmente, en coincidencia con un movimiento que marca la naturaleza para el planeta Tierra, a fin de que en ambos hemisferios (septentrional y meridional), el 23 de septiembre y el 21 de marzo, el sol esté perpendicular sobre el ecuador y señale la primavera en uno y la llegada del otoño en el otro.
Si bien el anexo del informe elevado, señala la voluntad mayoritaria del festejo en las dos fechas, atendiendo la que a cada cual corresponda, en honor a la poesía y a la propuesta original de los marroquíes, vale la referencia en este día cuya primacía no está en discusión.
Vale si, agregar un denominador común que entrelace ambos destinos tan equidistantes. Primavera y otoño, dos caras de un mismo sentimiento a los que el vate recurre para impostar su desdicha o beneplácito, su ignominia o su extasiado candor de enamorado. No hay un día para medir la distancia entre la rima y el corazón, pero cabe hoy la osadía de atormentar a la rutina con los versos de Neruda o de Nervo. Sacar por un instante esa imaginaria flor que en el ojal de la inconciencia lleva prendido el nombre de un amor (sea este correspondido o no) y caminar, mareado de inspiradas estrofas, hacia aquel callejón donde recita Bécquer, una rima que no entiende de fechas pero que percibe la presencia del otoño que se anuncia con su acostumbrado candor ocre: “No digáis que agotado su tesoro,/ de asuntos falta, enmudeció la lira,/ podrá no haber poetas, pero siempre/ habrá poesía”.
Por Moni Munilla
Fuente; diario “El Litoral”