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16 de julio Coronacion Pontificia de María de Itatí
Jueves, 30 de junio de 2011
16 de julio Coronacion Pontificia de María de Itatí





Homenaje a la Virgen Madre Itateña

Los fieles que se acercan al santuario, siempre destacan la imagen de madre de la Señora de Itatí. Su tez morena, y la dulzura de sus ojos de madre, parecieran estar mirando a quien acude a ella, hacen que su rostro trasmita una sensación de inmensa paz y amor.
Un detalle de la imagen, la misma fue tallada en timbó y su rostro en nogal. Su altura alcanza un metro veintiséis centímetros – 1,26m –. Representa una Virgen de cabello negro, de pie sobre una media luna, con las manos juntas en posición de oración, con el rosario rodeándolas.
Desde una mirada más llana, resalta su manto azul, con detalles bordados en dorado. En su cabeza un túnica blanca, sobre la que reposa una corona rodeada de doce estrellas.
El 16 de julio de 1900, en el atrio de la Iglesia de la Cruz de los Milagros, en la ciudad de Corrientes, el doctor Paendo de Lastra y Gordillo, por entonces obispo de Paraná, Corrientes y Misiones, coloco la corono a la Madre de Itatí. La misma, fue bendecida por el Papa León XIII, en la Capilla del Vaticana.
El nombre de la Pura y Limpia Concepción de Itatí, viene de la lengua guaraní: “ita”, roca y “ti”, blanca, o sea “piedra blanca”; debido a los yacimientos de cal que estaban junto al arroyo Caleria.
El 23 de abril de 1918, la Virgen fue proclamada Patrona y Protectora de la Diócesis de Corrientes; creada el 3 de febrero de 1910 por el Papa Pío X. Hoy es reconocida como protectora de toda la región del NEA.
La pequeña localidad Itateña se halla a 73 km. de la ciudad de Corrientes. La Ciudad surgió de una reducción indígena. Allí el 16 de Julio, de cada año, miles de devotos de todo el país desbordan la capacidad del Templo Mariano.
La Basílica de Nuestra Señora de Itatí, es uno de los santuarios más importante de América.
Según la tradición, la imagen habría sido encontrada en el curso del alto Paraná; cerca del puerto de Santa Ana, por un grupo de aborígenes. Estos habían visto a la Virgen Inmaculada sobre una piedra, rodeada de una luz muy brillante y acompañada de una música sobrenatural. Fray Luis Gómez ordenó el inmediato traslado de la figura a la reducción, pero la imagen volvió a desaparecer en dos ocasiones, retornando a su lugar cerca del río.
Los religiosos comprendieron cuál era la voluntad de la Santa Madre, y se dispuso el traslado del asentamiento a esos parajes. En 1615 (1580 según otras fuentes) el puerto de Santa Ana quedo abandonado, y el Fray Luis de Bolaños funda la nueva reducción a la que da el nombre de “Pueblos de Indios de Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí”.
Con el tiempo, el lugar comenzó a conocerse simplemente como Itatí, y el Fray Luis de Gamarra, párroco del lugar, fue el primero en dar a conocer los milagros de la Virgen.
En la semana Santa de 1624, tiene lugar la primera transfiguración de la Virgen, que duró varios días. Gamarra relata en un documento de la época que “... se produjo un extraordinario cambio en su rostro, y estaba tan linda y hermosa que jamás tal la había visto”. Las transfiguraciones se repitieron a lo largo de los años, y en ocasiones también se oyó esa música sobrenatural de la que habían hablado los indígenas que encontraron la imagen.
Los milagros y las curaciones son incontables, pero quizás el más increíble y espectacular haya ocurrido en 1748. En ese año hubo un gran malón que buscaba destruir y saquear el poblado, pero cuando los indios llegaron a las puertas de Itatí, se abrió ante ellos una ancha y profunda zanja que les impedía el paso. Ante este hecho se retiraron despavoridos, y los habitantes del lugar acudieron entonces a la capilla agradecer a su Patrona.




El Templo Mariano
Nuestra Señora de Itatí ha tenido muchos altares, lugares para el descanso y la oración. Dado el gran número de personas que año a año se acercan al lugar, se consideró la importancia de la construcción de la Basílica.
Corría entonces, el año 1938, cuando se coloca la piedra fundamental para la construcción de la obra, muy cerca de las costa del Paraná. El lugar también guarda la mística que tuviera para los primeros pobladores, devotos de la Virgen Morena.
La obra, bajo la supervisión del italiano Pedro Azzano, concluyéndose – aunque su habilitación fue parcial – a tiempo para que su inauguración coincidiera con el Cincuentenario de la Coronación de la Virgen, el 16 de julio de 1950.
El templo es sin dudas una impresionante obra arquitectónica de características únicas en esta parte del mundo, tanto por su diseño, como por su magnitud. Tiene un largo de 81 metros por 63 metros de ancho, llegando a cubrir una superficie real de 2.900 metros cuadrados, aptos para albergar en su interior a más de 9.000 personas. Su cúpula, custodiada por cuatro torres, tiene un diámetro de 26 metros, cuya altura, incluyendo la imagen de la Virgen que reposa en la cúspide, alcanzando los 80 metros.
Al lado izquierdo de la edificación, se encuentra el Museo Sacro, instalado en la antigua capilla que albergó la imagen desde mediados del Siglo XIX y hasta la construcción de la Basílica.
En el primer piso, detrás del Altar Mayor, al que se accede por las escaleras ubicadas a sus costados, se encuentra el Camarín de la Virgen, un pequeño reducto, diseñando a modo de capilla – oratorio, ideal para una contemplación más intima de la imagen, donde se conservan los tesoros donados a la Virgen.



 

UN POCO DE HISTORIA

LA VIRGEN DE ITATI EN TACUAREMBO
ORIGEN
Todo comenzó en la desembocadura del arroyo Yaguarí, que en guaraní
significa arroyo de las fieras, sobre la margen izquierda del Río Paraná, a
unos seis kilómetros del actual pueblo Itatí en la provincia argentina de
Corrientes. Allí estaba ubicada la aldea precolombina de aborígenes
guaraníes llamada Yaguarí cuyo jefe era el cacique Yaguarón.
En marzo de 1528 llega al lugar el Padre Francisco García que era capellán
de la tripulación de Sebastián Gaboto, quien le dio a esa población el
nombre de Santa Ana. Luego, mediante la obra evangelizadora de los
Padres Franciscanos, comenzó y se desarrolló el culto a una imagen de la
Inmaculada Concepción. La reiterada aparición de esta misma imagen en
‘‘Itatí’’, que significa punta de piedra, hizo que los pobladores del Yaguarí
se trasladaran a ese lugar.
Con los guaraníes del Yaguarí y con otras seiscientas familias que trajo el
santo mártir Roque González de Santa Cruz, Fray Luís de Bolaños fundó el
7 de diciembre de 1615 el PUEBLO DE LOS INDIOS DE LA PURA Y
LIMPIA CONCEPCION DE ITATI.
Con los guaraníes misioneros llegó a Tacuarembó la Virgen de Itatí. El
primer testimonio que encontramos es del P. Jaime Ros: ‘‘El General
Fructuoso Rivera, llevaba en su ejército una pequeña imagen de dicha
Virgen que quedó en posesión de una humilde familia...’’.
Otro testimonio es el de Ramón González: ‘‘¿Cómo vino a Tacuarembó la
Virgen de Itatí, la Virgen Misionera?. Vamos a decirlo; después de la
reconquista de los pueblos de Misiones, situados en la margen izquierda
del Río Uruguay, el General Fructuoso Rivera, al verse obligado a
retirarse de allí en cumplimiento del tratado celebrado entre nuestro
Gobierno y el Gobierno Brasileño, se trajo consigo a todas las familias
misioneras de las poblaciones conquistadas, estableciéndose cerca de la
barra del Río Cuareim, donde fundó la Colonia Bella Unión. Producidas
en el año 1832, la sublevación de la Colonia, esta fue arrasada y sus
componentes dispersos en todas direcciones. Uno de estos componentes,
Doña Brígida Albano, bisabuela de Anastasia Zanit, fue quien trajo a
Tacuarembó a la Virgen de Itatí’’.
Estos testimonios coinciden con lo sucedido en 1828 y que el prof. Oscar
Padrón Favre define como ‘‘el gran éxodo guaraní - misionero’’ con el que
entraron al territorio Oriental entre 3000 y 8000 personas (según distintos
testimonios) de origen guaraní misionero en su gran mayoría. “El Éxodo de
varios miles de indios que abandonaron las antiguas misiones
acompañando a Fructuoso Rivera y se radicaron en momentos en que
nuestro país nacía. Este acontecimiento –de características singulares no
sólo en la historia del Uruguay sino en la del propio continente- tuvo una
influencia decisiva en la vida política nacional y en la formación de las
poblaciones y la cultura de las zonas centro y norte del país”
Se trató de la población misionera que aún habitaba los siete pueblos de las
Misiones Orientales: San Borja, San Luis, San Juan, San Miguel, Santo
Ángel, San Lorenzo y San Nicolás. A estos se les unió la población de
otros cuatro pueblos ubicados al occidente del Uruguay: Yapeyú, Santo
Tomé, La Cruz y Corpus.
Según las investigaciones realizadas por el Prof. Ernesto Michoelsson, en
1833 ya encontramos afincados con chacras en los alrededores de San
Fructuoso a los Guaraníes Manuel Cairé, Félix Arayé y Lorenzo Pani.
La marcha de los guaraníes durante su éxodo hacia el sur fue como una
gran ‘‘procesión presidida por los ancianos que llevaban los santos
principales’’. Entre estos Santos principales o patronos estaba la Pura y
Limpia Concepción de Itatí que fue venerada en Tacuarembó.
El P. Jaime Ros dejó un valioso testimonio del culto que recibió: ‘‘Los que
peinamos canas podemos certificar que esta imagen era popular en
nuestra campaña y que era reclamada frecuentemente para ser velada en
distintos lugares, donde cubierta de cintas y circuida de luces y flores se
les hacía presidir las fiestas organizadas en su obsequio, que terminaban
generalmente en baile a la usanza prístina’’.
También Ramón González fue testigo de dicho culto: “Era costumbre
antiguamente y no sé si aún subsiste que cuando la gente moza se quería
divertir se buscaba el pretexto de la Virgen de Itatí, se la iba a buscar y se
organizaba un velorio en alguno de los ranchos de los alrededores del
pueblo, en los cuales so pretexto de velar a la Virgen de Itatí se bailaba o
se jugaba a las prendas o alguna cosa por el estilo., una vez en una casa,
otra vez en otra’’.
Aquí la Virgen recibió un culto al estilo guaraní: velorios y fiestas que se
prolongaron hasta 1935 donde la imagen original fue arrebatada de
Tacuarembó. POR ESTAS RAZONES LA VIREGENCITA ES
LLAMADA INDIA Y GAUCHA. ¡VIRGEN DE LAS FIESTAS!
LA OBRA DON ORIONE EN TACUAREMBÓ
El 6 de marzo de 1998 llegaron a Tacuarembó dos religiosos de la Obra
Don Orione, el Padre Miguel Berriel y el Hermano Roberto Vera, con la
misión de fundar una nueva comunidad.
El Obispo, Mons. Julio Boniono, los recibió en su casa. Mientras elegían el
lugar para la nueva fundación se pusieron en contacto con la realidad de la
Diócesis y con su historia. Fue entonces, que con muchísimo asombro y
alegría, descubrieron la hermosa historia de la presencia de la Virgencita de
Itatí en estas tierras.
Nos preguntamos por qué precisamente ellos, los Hijos de Don Orione, se
admiraron tanto al descubrir esa historia.
Lo que sucede es que el mismo Don Orione durante su estadía en Argentina
se hizo cargo del Santuario de la Virgen de Itatí en la Provincia de
Corrientes.
El 8 de agosto de 1935 Don Orione le escribe desde Buenos Aires a su
estrecho colaborador en Italia, Don Sterpi, comunicándole la noticia:
‘‘Como ya te lo había contado he aceptado, por pedido del Nuncio
Apostólico, uno de los cinco Santuarios Marianos más importantes de la
Argentina, en los confines de la República frente a Paraguay. Se trata de
la Virgen de Itatí venerada desde 1600. Voy a visitarlo. Se necesitan
cuatro días para llegar, tres por tierra y uno por río. Lo acepté enseguida
con mucho gusto porque es un Santuario de María Santísima’’.
El 22 de junio de 1937 Don Orione se encuentra navegando por el Río
Paraná hacia Itatí.
El 24 del mismo mes a bordo del Vapor General Artigas escribe:
‘‘En viaje al Chaco y a Itatí. Como pueden ver, tengo el gusto de
escribirles mientras viajo por el Paraná, para saludarlos -quizás por
última vez en mi vida - a esos hermanos queridos que trabajan para
defender y salvaguardar nuestra fe. Son los que están más lejos de
Buenos Aires, en el centro del Chaco y en Itatí, en el límite de la
Argentina, frente al Paraguay’’.
Don Orione llegó a Itatí el 27 de junio, desde entonces sus hijos son los
custodios de la Virgencita de Itatí.
Ahora entendemos por qué los religiosos de la Obra Don Orione, que el 12
de julio de 1998 pusieron sus tiendas en Villa Ansina, se alegraron tanto
con el Providencial hallazgo.
Por esta razón, como en Itatí, también en Ansina, ellos son los custodios de
esta Virgencita y de su historia. PODEMOS DECIR QUE LA VIRGEN
DE ITATÍ LOS HABÍA PRESIDIDO Y LOS ESPERABA EN ESTOS
PAGOS PARA ALENTARLOS EN SU TRABAJO EN FAVOR DE LOS
MÁS NECESITADOS.
EL SANTUARIO
El Santuario de la Virgen de Itatí de Villa Ansina como todo santuario es
un lugar sagrado hacia donde se encaminan muchos peregrinos. Allí, en el
“lugar cercado y sagrado”, se produce un encuentro del peregrino con una
historia en la que Dios se ha manifestado. Luego de ese encuentro, el
peregrino regresa fortalecido en su identidad ya que ha reforzado sus lazos
con una historia que le da sentido a su vida.
El Santuario se transforma así en un hito que orienta el caminar del pueblo
sobre la tierra en la que le ha tocado