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Salvador Miqueri
Miércoles, 25 de mayo de 2011
Imploración Historia de una canción




El músico mburucuyano llega a nuestros días con más de 50 años de vida en la música litoraleña, sembrando obras trascendentales para la vida, desde la década del 50 – en colaboración con Cocomarola – Amor supremo, Retorno, Mi selva eterna, Monte Refugio. Otras obras para destacar Imploración, Sólo Rumores, Mi última flor, Ofrenda.

La trascendencia artística de Salvador motivó innumerables homenajes entre los que se destacan la imposición de su nombre a la Escuela Nº 942 del Paraje El Caimán, Departamento de Concepción. En Ita Ibaté y en Corrientes dos calles también llevan su nombre, en esta última ciudad fue declarado Ciudadano Ilustre, y en su pueblo natal.

Imploración

El chamame Imploración nació al promediar el año 1956 cuando Salvador Miqueri era requerido asiduamente. Desde mucho tiempo atrás los novios enamorados deseaban brindar serenatas a sus amadas en la ciudad o y en las afueras de Mburucuya. Salvador con su guitarra en mano salió por las noches con los pretendientes que a través de la serenata buscaban sensibilizar el corazón de la mujer pretendida.

Salvador salía a dar las serenatas con sus músicos amigos Eustaquio Miño, Tito Miqueri, Fortunato Fernández, por las calles solitarias de Mburucuya cuando a las doce de la noche se apagaban las luces de la ciudad. A esa hora, y alumbrados solamente por la luz de la luna, era el momento de salir a dar la serenata. Para tener un tema acorde con ese cometido fue que Salvador Miqueri escribió el chamame Imploración, una obra que se ajusta totalmente al espíritu de la serenata. Sus versos y su música permiten que la labor se cumpla con total efectividad.

Imploración

“El cielo azul, la noche para amar,
la luna brilla ya con todo su esplendor.
Todo está ya en silencio arrobador,
en ronda cadenciosa iremos a cantar.
Quiero que en sueños puedas escuchar
las súplicas de amor que lleva mi cantar
y que al conjuro de mi gran pasión
recuerdes niña hermosa a tu trovador.

Llego a tu reja mi bien,
tan sólo por decirte que mi canción
afluye de mis labios con frenesí,
canción hecha palabras que el corazón
siente por ti.

Te quiero con el alma bella mujer,
y anhelo que contigo pueda gozar
de la dicha infinita de tu besar,
de tu tierna mirada, de tu querer.

Si te asomaras para responder
a este clamor que es mi imploración,
yo te aseguro que conseguirás
realizar los sueños de mi corazón.
No retacees divina mujer
y muéstrate tan bella como te soñé,
rivalizando con la noche azul
y los mil sortilegios de la ensoñación.


Evidentemente el chamame Imploración tiene una muy bien lograda poesía apta para brindar una serenata, a la vez que tiene una música acorde con la letra, que se ve complementada con una larga introducción musical que da el ambiente óptimo para la serenata, predisponiendo, preparando el terreno, como para que cuando lleguen los acordes musicales a la destinataria, todavía no se haya comenzado con el canto, y no se pierda nada de la poesía.

El chamame Imploración fue grabado por primera vez el 11 de septiembre de 1956 por el Trío Cocomarola cantando como solista Argentino Lucero, en razón de que resulta difícil cantarlo a dúo por sus propias características, por su espíritu serenatero. Su esencia no es para ser cantado a dúo. En esa primera grabación el canto sólo comprendió la primera parte y el estribillo con una larga introducción musical que ambientaba la serenata. En la segunda grabación que hizo Salvador Miqueri, en el año 1999, con el conjunto Trébol de Ases, también con una larga introducción musical, cantó el tema completo incluyendo la primera parte bis.

El Chamamé Imploración es el tema que Salvador Miqueri considera que es el más importante de todos los que compuso, el más exitoso, y el que más satisfacciones le ha dado. Imploración es el espíritu mismo de la serenata. El chamame Imploración es la voz del enamorado que le hace llegar a su amada todo su romántico sentir a través de los versos manifestados en la nocturna serenata, en un silencio arrobador, bajo el cielo azul que sólo está iluminado por el brillo de la luna.

Fuente – Roberto Gutiérrez Miglio – “Salvador Miqueri” y el legendario Dúo Vera – Lucero. Ediciones El Reino Guaraní. 2007. Buenos Aires. Argentina.
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