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Rogelio "Coco" Zini
Sábado, 24 de octubre de 2009
Rogelio "Coco" Zini


Rogelio "Coco" Zini

Autodidacta en la ejecución del bandoneón se inspiró en Isaco Abitbol, con quien mantuvo además una estrecha relación. Excelente bandoneonista chamamecero. Su nombre verdadero es Rogelio Atilio Zini, nació en “Rincón Soto” departamento de Lavalle, en la provincia de Corrientes, el 17 de junio de 1934.
Sus aptitudes musicales las hereda de su padre, también músico, que lo estimula desde muy niño a gustar del divino arte y sonido del auténtico acordeón. Posteriormente al escuchar a unos bandoneonistas chamameceros, se inclina por este instrumento al que le dedica hasta en la actualidad su vida y esfuerzo.
Autodidacta en la ejecución del bandoneón se inspiró en Isaco Abitbol con quien mantuvo además una estrecha relación no solo musical.
Siendo muy joven integró el recordado conjunto del cantor Emeterio Fernández, en la ciudad de Buenos Aires.
Entre 1961 y 1962 fue parte integrante del famoso “Cuarteto Típico Correntino Santa Ana”haciendo dupla con Ernesto Montiel. Cuando logró esta incorporación obtuvo un nivel artístico de gran repercusión y sirvió además como prueba de calidad interpretativa.
En 1963 volvió a armar su trío conformado por su bandoneón y dos guitarras con quienes deja registrados sus grabaciones en sellos discográficos reconocidos como Magenta, Diapasón, Recordson, el Mencho, etc... donde dejó sus recordadas composiciones, tales como: “La Mula”, “ El silbido del chiflón “, “ Pescador de Esquina”, “ El Chisperío”, “ La Payesera “, “Homenaje a mi tierra”, son algunos de los que lo consagraron por su aceptación popular.
Con la humildad de los grandes, Coco Zini es cultor de un estilo bandoneonístico muy personal, que permanentemente lo conducen al escenario de la fama.
Como algunos lo llamamos cariñosamente porque su cabellera es blanca, el “Abuelo Coco” es un duende musiquero que comienza y termina sus días trabajando en la afinación de sus bandoneones, la limpieza de sus piezas por pequeñas que sean es de todos los días y después... volver a armarlo para que al caer la tarde se pueda probar y con esa excusa siempre encuentra un guitarrero y casi sin quererlo ya estamos de serenata, una vez más...
Su humildad y su sencillez se liberan en su risa que demuestra su timidez y dulzura. Coco vive enamorado de su música, de sus melodías, de estar rodeado de amigos y colegas con quienes siempre tiene alguna anécdota para recordar.