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“Luz del amanecer”
Lunes, 23 de julio de 2012
“Luz del amanecer”


 

Este es el título del nuevo disco que Raúl Barboza presentó días atrás en Resistencia Chaco.  Fue una noche fría plagada de recuerdos, emociones, donde el músico compartió nuevas canciones y clásicos del género chamamecero.  “Poco a poco la vida me está trayendo a la Argentina, de la misma manera que una vez me empujo a otros horizontes”, resaltó el músico en diálogo con su público.  En la velado lo acompañaron Roy Valenzuela en contrabajo y Nardo Gonzáles en guitarra.

 

Por paulo ferreyra

paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

 

El jueves pasado 19 de Julio hacía frio.  Había poca gente por las amplias veredas de Resistencia.  Cerca de las 21 el hall del Teatro Guido Mirando comenzó a poblarse de gente.  Unos minutos más tarde abrieron las puertas y el público comenzó a ingresar lentamente a la sala.

 

Pasada las 21.30 la sala estaba colmada.  Había jóvenes y personas mayores, no había niños.  La paquetería de algunos espectadores contrastaba con los sonidos de la selva que fuimos a buscar es esta noche de invierno.  Una voz en off dio la bienvenida a esta vela e invitó a apagar los celulares.

 

Un manto cubría la sala y el escenario brillaban luces de colores. Primero ingresó Roy Valenzuela, contrabajista, después Nardo Gonzáles guitarrista y finalmente Raúl Barboza.  El fuelle corrió intensamente y la comunicación quedó establecida por la música.

 

Después del segundo tema Barboza corrió el micrófono y tomó la palabra.  “Buenas noches.  Ahora los saludo en esta ciudad de las esculturas y de las culturas”.  Presentó inmediatamente a sus músicos y agregó, “hoy he comenzó este encuentro saludándolos con el lenguaje del espíritu.  Con el lenguaje de la música.  Cada uno de estos temas que hemos tocado así como los que vamos a ejecutar de aquí en más es la manera de expresarles nuestros sentimientos, nuestras alegrías, nuestros temores, la paz y porque no la esperanzas”.

 

En el medio del escenario, Raúl Barboza tomó su acordeón y levantó lentamente la vista hacia el público.  “El camba, o mi morocho, no es un instrumento solamente, es mi compañero.  Hay mucha energía dentro de esta caja. En esta caja mágica están mis ancestros guaraníes, por parte de mi padre, están mis ancestros europeos por parte de mi madre.  Se llevan muy bien aquí adentro.  Claro, son espíritus, y los espíritus se han alejado de la arrogancia de la carne”.

 

El primer tema que ejecutó aún no está grabado y se titula “El Aparecido”, luego dejó corre el tema “Luz del amanecer”, título del disco que lo trajo a esta ciudad de las culturas y de las esculturas. Volvió a correr el micrófono de su voz y la música regó una excelente velada.

 

Días antes del concierto Barboza manifestó a medios locales que “la música es universal. Para el público en Europa y en el resto del mundo hacemos música, no chamamé. El único lugar complicado es acá. En Argentina todavía me preguntan si vivo de esto.  Con mucha paciencia les digo que no soy el único, que también hay otros músicos que hacen lo mismo”.

“Toqué en China, Japón, Rusia y Alemania. No son los argentinos los que van a mis conciertos. Son franceses, bolivianos y de otros países, pero van pocos argentinos”, resaltó el músico.

 

El repertorio de la noche incluyó también clásicos como “La Calandria” y una perlita que fue el tema “Imágenes y sonidos”.  “El mes pasado cumplí mis primeros 74 años”, manifestó el músico con lo cual despertó los aplausos y la sonrisa del público.  “Le agradezco a la vida la posibilidad de viajar. La posibilidad de llegar a este lugar.  La posibilidad de trabajar y poder cumplir los contratos que tengo. Poco a poco la vida me está trayendo a la Argentina, de la misma manera que una vez me empujo a otros horizontes”.

 

“Permítanme contarles algo – desliza Barboza a lo que agrega - no es por tocar menos – y despierta la sonrisa del público.  El mismo repertorio que hoy comparto con ustedes lo hago en Europa.  Es la música que yo aprendí de mi padre, de mis ancestros y de mis mayores. Recuerdo a mi padre que me decía no toques fuertes, matiza.  Matiza Raulito, me decía.  Fuerte hay que tocar en los bailes cuando tienes un micrófono para todos los instrumentos”. En ese momento cuando está hablando Barboza de la admiración que tiene por su padre, desde la primera fila un señor disparó.

 

-      Toca la torcaza para tu papá Raulito

-      Claro que si chamigo – Barboza desliza una mirada cómplice hacia sus músicos y les dice en Do Mayor.  Arrancó el tema y los aplausos del público inundaron el Teatro Guido Miranda.

 

 

“El Pombero”

 

Al igual que en las entrevistas previas a este concierto en la velada Raúl Barboza volvió a recordar a Horacio Castillo.  “Con el he compartido muchas cosas acá en Argentina y Europa.  El está siempre acá.  A pesar de su fallecimiento. El está siempre, permítame que le muestre una pavada, pero significa mucho”.  Barboza desliza lentamente su camba – acordeón – y muestra que tiene pegada una foto de Horacio Castillo.  El público aplaudo con absoluto respeto.

 

“Recuerdo que pocos días después de su fallecimiento teníamos que viajar a Ecuador”. – cuenta -  “No quería de ninguna manera reemplazar a Horacio. ¿Cómo hacía yo espiritualmente, hablar por teléfono, llamar a alguien y reemplazar a Horacio?  Entonces me entere que Nardo tocaba la guitarra. Entonces le dije a Nardo, no te gustaría cambiar de instrumento, no te gustaría tocar la guitarra.  Entonces él simplemente dejo el contrabajo y el que fue remplazado fue Nardo.  El espacio libre hoy lo ocupa Roy”.

 

“Nardo es un amigo hermano. Nardo va a tocar un tema que está grabado en un disco que hice en Europa que se llama “Invierno en París”.  Ese disco lo grabamos con Horacio en un día.  Para ese disco pedí que dejaran que Horacio tocara sólo un tema. Me preguntaron porque y yo dije que es uno de los guitarrista jóvenes más importantes de la Argentina.  Horacio tocó “Pombero” y está grabado en ese material discográfico. Hoy Nardo toca para ustedes este tema”.  Raúl se levanta y en el escenario queda sólo Nardo para tocar “Pombero”.

 

Sobre el final llegó el “Tren Expreso” y clásicos del género chamamecero.  Hubo aplausos y mucha emoción en una noche donde los orígenes del litoral cobraron vida.