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Karai Pujol y Chapo
Miércoles, 08 de junio de 2011
Karai Pujol y Chapo

Hace apenas unas semanas atrás volcamos en esta ventana chamamecera un anécdota de Aníbal Maldonado había tenido cuando interpretó la canción Karaí Pujol.  Hoy les ofrecemos la historia de esta canción compuesta por Chapo y Cocomarola, texto que pertenece a uno de los pilares de la historia chamamecera, Emilio Noya.

 

 

por Emilio Noya

 

 

En la década del 60 la conjunción Chapo-Cocomarola dedican una obra musical para exaltar la polifacética personalidad del doctor Quirce Pujol, médico saladeño que transitó por la vida con su carácter jovial y cáusticas humoradas.  Amigo de gastarles pesadas bromas a sus semejantes, poseía agudo ingenio para aplicar apodos siempre exactos.  De entre la brumo de recuerdos de mi infancia, extraigo nítida la airosa estampa de este caballero impecablemente trajeado, cuyos zapatos relucían con brillos de espejos.  Luego de acogerse a la jubilación en el dispensario de Saladas, vive días de sosiego en su establecimiento rural “Pindó”, ubicado en Tabay (departamento de Concepción), donde en el ocaso de su pintoresca existencia protagoniza un episodio que lo pinta de cuerpo entero: al mejor estilo donjuanesco rapta a una adolescente y va a dar con su humanidad en la policía del pago.  Digno corolario para un bromista incorregible.

 

Julio Rafael Chapo fue un educador nacido el 1º de julio de 1898 en Mburucuya (Corrientes), que no obstante ser la filosofía y las ciencias sociales los verdaderos incentivos de su vocación, recién comienza a escribir poesías a la edad de 50 años y al poco tiempo, en el lapso de un año ya llevaba escritos 400 poemas, muchos de ellos bilingües.  Cursó estudios primarios y superiores en Corrientes y Capital Federal.  Pero, por sobre todo, fue autodidacta.  en 1951 inicia su tarea como letrista de temas regionales, sumando más de un centenar que son musicalizados por figuras de las tallas de Tránsito Cocomarola, Ernesto Montiel, “Isaco” Abitbol, Damasio Esquivel, Alberto Castellar, Armando Ferreiro, Miguel Repiso, Felipe Lugo Fernandez, Alfredo Miranda y los hermanos Cejas.

 

Sus obras más difundidas son “Gorgeo guaraní”, “Alma nativa”, “mi provincia”, “gaucho correntino”, “el pombero”, “yaguá vitrola”, historia del perrito que identifica a la compañía RCA Víctor, “chamigo cheruvicha”.  Hacia 1955 se acoge a los beneficios jubilatorios en sus cargos directivos y docentes.  Ese mismo año dicta cursos de lengua guaraní en instituciones culturales porteñas y graba un larga duración al frente de conjunto propio, compartiéndolo con registros de Tránsito Cocomarola.  En 1957 edita su libro de acrósticos con nombres femeninos titulado “santoral profano”.  También colabora en publicaciones tradicionales, como el cancionero correntino “Iverá”, de profusa circulación entre los amantes del género.  Falleció el 29 de noviembre de 1972 en Resistencia (Chaco), siendo inhumado en la necrópolis correntina.

 

 

Transito